Colección Alí & Dalia Cordero Casal Miradas Heterodoxas a un Arte Globalizado

Fundar las bases de una colección de arte a  mediados de la década de los ochenta tuvo tres enormes ventajas. Dentro de las artes representacionales se valoró de nuevo a la pintura como soporte. Las nuevas expresiones de este soporte presuntamente agotado renovarón la asépticay la escéptica escena artistica heredada de los años setenta. Fue alentable entonces un mirar desenfadadamente diacrónico  de la imagen conjurada pictóricamente, al dar continuidad  al pasado con el presente. A tal punto fue salvada la brecha en cuestión, que llegó a dar lugar a colaboraciones entre artistas de distintas generaciones, como es el caso emblemático de Andy Warhol y Jean-Mitchel  Basquiat.

Las expresiones  emergentes alcanzaron una amplia  difusión  en exhaustivas reseñas  con las que una nueva generación de criticos orientaba las miradas heterodoxas a un arte globalizado. Esta lectura transcontinental del arte alcanzó tambien a aquellos movimientos o figuras anteriormente enquistadas  injustamente  dentro de un regionalismo con tintes de chauvinismo. De este modo fue perfectamente natural la inclusión  del  Pop Art y del Cinetismo, antagónicos cantos de cisne de la modernidad , respectivamente en EUA, Europa y Sudámerica, dentro de una colección venezolana que contaría con obras más contemporáneas y globalizadas por su proveniencia o concepción inscritas dentro de la Transvanguardia , el neo-Expresinismo, el Neo-Geo y el Post Pop, además del infaltable Video Arte, así como también piezas de cerámica o vidrio significativas  estéticamente.

Un arte globalizado es, obviamente, parte de un mercado globalizado. Esta situación ocasionó la demanda sin precedentes alcanzada por el arte a fines de los ochenta y principios de los noventa, cuando los capitales de Wall Street, ante el desplome de los mercados accionarios, embestirían en la escena artística, acicateados por las estrategias del mercado instrumentadas por los nuevos galeristas, con  la consecutiva escalada instantánea de los precios. El paraiso para el coleccionista privado despierto, mas sin fines institucionales, habia  tocado su fin.

Sin embargo, la consolidación  de una linea habríade garantizar la continuidad con estándares internacionales de la colección de Alí y Dalia Cordero Casal: la fotografía. Este soporte de la imagen tardó lo suficiente  en ser codiciado por los venture capitals como para permitir unaminuciosa indagación de sus temáticas y autores,  sustentando así la amplia reseña  de un genero reconocido como arte contempóráneo.

 Rafael Pereira