‘Fotógrafo, coleccionista, hombre de un Dios que puede llevar cualquier nombre, nació en Acarigua, tierra de llanuras y leyendas. Comienza desde muy joven su recorrido por el arte. De su biografia, aparecida en el programa de una exposición realizada por él en la Galería del Museo Sacro, titulada “Los Regalos que Nunca te dí”, me permitio tomar la frase que me produce mayores ensueños y que me da una clave de sus motivaciones expresivas: “Siempre resguardando piedras, fotos, estampa, cofres…” Se me ocurre pensar que la fotografía es el arte de guardar, de atesorar pasado, presente y porvenir en un cofre sin espesor, un recipiente de papel, un teatro silencioso donde habitan  los blancos y las sombras en el hermetismo de dos dimensiones de intimidad”.

 Fragmento tomado del reportaje publicado en la revista Torrecasa (marzo/abril 2002): “Aí Cordero Casal, Espiral de quietud”, texto de Leonor Henríquez León